La fotografía es una herramienta científica y documental de primera importancia y un medio creativo por derecho propio. Nos ha permitido, por ejemplo, entablar un contacto casi directo con otros países y culturas proporcionando imágenes detalladas de cosas que por lo general, no podemos ver.
La cámara es uno de los más valiosos instrumentos científicos capaz de registrar los más fugaces acontecimientos mediante exposiciones de micro-segundos o de dar continuidad a movimientos lentísimos que se desarrollan a lo largo de días o meses.
La cámara nos permite ver acontecimientos demasiado rápidos como para impresionar a la retina, o demasiado lentos como para captar su continuidad.
Podemos registrar el detalle del ala de un insecto durante el vuelo o acelerar el crecimiento de una flor; "detener" una bala o analizar noche tras noche los movimientos que hace una persona mientras duerme. La cámara puede acoplarse a multitud de instrumentos ópticos. Los astrónomos pueden estudiar galaxias situadas a miles de años luz, los geógrafos y meteorólogos también se benefician de las fotografías tomadas desde satélites.
Acoplada al microscopio, la cámara nos descubre un mundo de objetos diminutos que el ojo humano no puede ver. La investigación científica no puede ya prescindir de la fotografía y la reproducción en revistas y libros de este tipo de imágenes, permite a la gente común codearse con los últimos avances de la tecnología.
La cámara nos lleva a sitios y nos proporciona sensaciones visuales situadas más allá de nuestra experiencia probable. Gracias a ella podemos compartir las emociones de la ascensión a altas cumbres o poner al alcance de cualquiera, lugares enterrados a cientos de metros bajo el suelo.
En manos de un experto, la cámara nos proporcionará una espectacular visión de un campo de petróleo o una represa hidroeléctrica. También ha tenido un papel fundamental en todas las expediciones a la Luna y otros viajes espaciales.



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